SUGERENCIAS Y CONSEJOS PARA LA CARTA DE CÓCTELES

Como profesional detrás de una barra, tanto si te denominas camarero, barman, coctelero o cualquier otra cosa, la personalidad tiene su importancia. Y lo mismo pasa con la carta de cócteles que ofrece tu bar o restaurante. Aquí te dejo unos consejos para componerla con éxito:

Como en toda actividad creativa, es importante entender primero lo fundamental y luego, cuando domines las técnicas básicas con los ojos vendados ya llegará la hora de hacer piruetas y recetas propias. Los expertos en las mezclas de sabores recomiendan que las tres primeras que se han de conocer de modo inequívoco son el ‘manhattan’, la margarita y el Cuba Libre. Una vez que sientes que eres capaz de mezclar esos hasta en sueños, es cuando puedes comenzar a experimentar. Al principio puedes elegir un alcohol base menos obvio aunque sea de la misma clase, como por ejemplo probar un ron añejo en lugar de un destilado blanco; cambiar el limón por lima, etcétera. Anota bien los cambios que realizas -las libretas de papel siguen funcionando estupendamente y sufren menos que una ‘tablet’ si se moja-, así como el resultado, para que no te suceda que das con la combinación perfecta y luego no tengas claro cómo volverla a hacer.

Está más que claro que muchos cócteles están relacionados estrechamente unos con otros, como en un árbol genealógico cualquiera. Estudia todas las recetas que ya sabes o tienes y verás que en muchas sólo cambia un ingrediente y el nombre del cóctel. Cuando veas esa tendencia te resultará mucho más fácil crear tus recetas personales.

Conocer a fondo la materia prima -sobre todo los alcoholes- no sólo resulta entretenido sino que también ayuda a entender mejor el proceso creativo. Cuanto más sepas de los productos con los que trabajas, ¡más éxito tendrás!

La calidad del hielo es importantísima, tenlo siempre presente. Existen unos protocolos a la hora de utilizar el hielo o mejor dicho, cuando. Otro consejo es que no uses el mismo hielo para agitar el cóctel que el que usas para servir porque se fundirá mucho antes.

El uso de ingredientes frescos es primordial y, por lo tanto, cuanto más frescos mejor. Es decir, por ejemplo, mejor un zumo de naranjas recién exprimido que uno de ‘brick’.

Todos los oficios se aprenden… ¡y el de coctelero, también! Sólo hace falta aprender las técnicas básicas como, por ejemplo, que cualquier combinado con leche, clara de huevo o zumo de frutas debe agitarse. Aprende las diferentes técnicas existentes.

La creatividad no proviene exclusivamente del ‘brainstorming’, sino también bebiendo de otras fuentes de inspiración como, por ejemplo, aprendiendo de los cocineros y pasteleros más creativos. Ellos son auténticos maestros en combinar sabores y texturas y charlar con ellos te puede aportar grandes ideas.

Incluso el combinado más básico tiene un coste y debes aprender a calcularlo. La rodaja del limón, la ramita de menta y el azúcar con el que decoras el borde del vaso también salen de la caja del negocio y aprender cuáles son realmente los precios no es difícil pero sí necesario. Tanto si trabajas por tu cuenta como si sólo la sirves, esa copa debe crear un ‘cashflow’ positivo. El procedimiento es bastante sencillo: escribe una lista de los ingredientes y la cantidad que hay en ese cóctel. Indaga el precio por botella y divide ese coste por los centilitros que contiene y obtendrás el coste/cl. Lo mismo con un limón: ¿Cuánto cuesta un limón? ¿Cuántas rodajas puedes cortar? ¡Coste/rodaja! Y así sucesivamente… Prepárale ahora un buen diseño a tu carta de cócteles (las fotos venden) y deja que tus clientes se deleiten con sabores, buen ambiente… ¡y, por supuesto, que pasen por caja!