EL PAPEL DE LA COCTELERÍA EN TU NEGOCIO

Llega el momento y decidimos incorporar la coctelería a nuestro negocio o bien abrir uno nuevo en el que tenga un papel predominante. Aparecen las preguntas que determinarán tanto el formato, como el éxito o fracaso de su implementación. ¿Cuántos cócteles pongo en la carta? ¿Hago una lista de 50 cócteles donde el cliente pueda elegir o me quedo con unos pocos a ver qué tal aceptación tienen? ¿De qué tipo? ¿Qué productos voy a utilizar? ¿Cómo voy a hacer la carta? ¿La plastifico? ¿Colores vistosos o más bien elegante y neutra?

No estaría de más consultar con nuestro equipo para tratar de tener una visión más global que nos ayude a definir qué es lo más apropiado. La coctelería está de moda. Puede representar un gran porcentaje del volumen del negocio. Ya no vale hacer mojitos, caipirinhas o un tequila sunrise. Eso ya lo tienen todos. Por tanto, hemos de dar un paso más allá, pero, ¡cuidado!, aquello que debe de representar una ventaja competitiva puede volverse en nuestra contra. Si no elegimos bien, si la carta es demasiado extensa y provoca largas esperas para obtener las copas, si no tenemos bien capacitados a los ‘bartenders’ o si no contamos con el instrumental, nos podemos ver en un aprieto. Ante todo, hay que preguntarse si tenemos clientela autóctona que vaya a apreciar los productos regionales o si debemos enfocarnos a un público más internacional con cócteles que conozcan. O si somos una coctelería como tal o la añadimos como complemento a la oferta existente.

No hay que olvidar que conviene cambiar los cócteles de vez en cuando. Elegir el cóctel del mes entre los que presenten los ‘bartenders’ puede ser un elemento de motivación para el equipo, al tiempo que se da uno nuevo a probar al cliente que busca descubrir sabores y aromas diferentes. Pero, hemos de elegir un material que no represente una fortuna cada vez que cambiamos la carta. Si nuestros clientes son extranjeros, seguro agradecerán la cortesía de traducir esa carta en su idioma. Una barra exitosa tendrá cócteles llamativos, con alta graduación alcohólica, pero que eviten la sensación pronunciada del alcohol. No hay que olvidar los cócteles sin alcohol que tampoco han de faltar en la oferta del local. Basándonos en la calidad, se podría combinar cócteles clásicos, cócteles de diseño propio y aquellos que utilicen productos exclusivos. Si se apuesta por una carta extensa, los ‘bartenders’ han de ser ágiles en su preparación. Nada peor para un cliente que, tras decidirse entre una gran variedad de opciones, le comuniquemos que justo ese día no tenemos los ingredientes necesarios para ese cóctel. Y mucho peor si eso mismo ocurre con otras opciones. Y, sobre todo, será un elemento decisivo saber orientar al cliente hacia aquello que anda buscando, sorprenderle con cosas nuevas, darle contenido al local para que tenga una motivación extra al visitarnos, elegir la música apropiada y, sobre todo, transmitirle que amamos aquello que hacemos.